EL LÍDER QUE NO TENÍA CARGO / AUTOR: ROBIN SHARMA/ EDITORIAL GRIJALBO


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Preocuparse por cosas que no dependen de uno
es una buena manera de ponerse enfermo.
Además, la mayoría de las cosas que tanto nos preocupan no suceden jamás.
Los problemas reales de la vida suelen ser cosas
en las que ni siquiera se nos ha ocurrido pensar,
cosas que de pronto te asaltan a las cuatro de la tarde un martes cualquiera.
Tal vez uno de los mejores dones que me legaron mis padres fue el ansia de aprender,
sobre todo a través de los libros.
Entre las tapas de un libro hay ideas que si se ponen en marcha tienen
la fuerza de cambiar cada uno y todos los aspectos de nuestra vida.
Y la autoeducación obsesiva y persistente es una de las mejores
tácticas de supervivencia para atravesar épocas turbulentas.
Las mejores personas suelen tener las bibliotecas más grandes.
Un día ocurrió en mi vida una especie de milagro.
Cuando menos lo esperaba,
la fortuna vino a por mí y dio la vuelta a la tortilla.
Un individuo curiosísimo apareció por la librería,
y las lecciones que me enseñó en el breve tiempo
que pasamos juntos hicieron añicos los límites
a los que yo me había estado aferrando,
me mostraron así una forma totalmente nueva de trabajar y de ser.
Los tiempos difíciles forman mejores personas.
Que en la dificultad yace la oportunidad.
Todos necesitamos empezar a ejercer el liderazgo.
Decir que no tienes un puesto elevado
y por tanto no tienes por qué considerarte
responsable de los resultados de la organización ya no es una excusa.
Para liderar ya no hace falta una autoridad oficial,
sólo el deseo de implicarse y el compromiso de dejar una huella positiva.
La Madre Teresa lo expresó muy bien:
“Si cada uno barriera la puerta de su casa, el mundo estaría limpio”.
Para ser líderes tenemos que empezar por ser excelentes en lo que hacemos.
La única manera de que cualquier organización,
y cualquier ser humano,
progrese en estos tiempos de cambios revolucionarios es comenzar
a funcionar bajo un modelo revolucionario de liderazgo.
Y este modelo consiste en crear un entorno
y una cultura donde cada uno necesite
ejercer el liderazgo, donde cada uno apunte a la innovación,
donde cada uno inspire
a sus compañeros, donde cada uno esté abierto al cambio,
donde cada uno asuma responsabilidades por los resultados obtenidos,
donde cada uno sea positivo y donde cada uno
se entregue sin reservas a dar lo mejor de sí mismo.
Y una vez esto sea una realidad,
la organización no solo se adaptará perfectamente
a las condiciones cambiantes, sino que además será líder en su campo.
Todos los trabajos son importantes.
Cualquier persona en cualquier parte del mundo puede dar el paso
y asumir la responsabilidad de impulsar el cambio,
buscar la excelencia y conocer el liderazgo.
El liderazgo tiene que ver con la excelencia de tu trabajo y de tu comportamiento.
Se trata de realizar magníficamente tu trabajo en el puesto en que te encuentres.
Se trata de estimular a cada una de las personas
con las que trabajas y a las que atiendes.
No hace falta tener un cargo para ser líder.
Todo el mundo puede ser líder.
Una buena acción, por pequeña que sea, pone en marcha una buena consecuencia.
Su motivación era el desafío, la posibilidad de ir más allá,
el deseo de hacer algo grande.
Y esa motivación es lo que los convirtió en leyendas.
No vivimos mucho tiempo. Solo unos veintinueve mil días.
Novecientos sesenta meses.
Es muy fácil dormir demasiado.
Muchos nos quejamos constantemente de que nos falta
tiempo pero desperdiciamos el que tenemos.
Si todos los días te levantas una hora
antes de lo que era habitual en ti,
dispondrás de siete horas más a la semana.
Eso da treinta horas al mes.
El éxito se crea mediante la realización de pequeñas
disciplinas cotidianas que van amontonándose
con el tiempo y producen logros que superan
con mucho cualquier cosa que pudieras haber planeado.
Estos pequeños hábitos de éxito son tan fáciles de lograr todos los días
que la gente no cree que sean significativos.
Así que no los realizan.
El granjero tiene paciencia y confía en el proceso natural.
Tiene fe y comprende que gracias a su esfuerzo diario cosechará.
Y un día, casi de repente, ahí está.
Todas las personas que han alcanzado el éxito
practican las mismas disciplinas de liderazgo.
Realizan de manera consistente unos pocos actos fundamentales.
Pero sus acciones cotidianas, de apariencia pequeña e insignificante,
van amontonándose con el tiempo hasta formar una carrera
excelente y una vida personal de primera clase.
Cuando uno toma conciencia de lo corta que es la vida,
elimina las distracciones y se que queda con lo más importante.
Los cambios duraderos solo se producen cuando cambiamos
a un nivel emocional, no a un nivel lógico.
Yo quería llegar hasta ti, llegarle al corazón más que hablarle a tu cabeza.
Por mucho que oigas una buena idea cien veces,
no la asimilarás hasta que de verdad la sientas visceralmente,
en tu cuerpo.
Ninguna ocupación en el mundo es un callejón sin salida;
lo que sí existe es el pensamiento sin salida.
Juega en la liga de la excelencia.
El hecho de que ahora mismo no puedas vislumbrar todo el éxito
que puedes lograr no significa que no esté ahí, al alcance de tu mano.
Una de las más grandes libertades que tenemos como personas es la libertad
de elegir cómo vemos nuestro papel en el mundo y el poder que tenemos para tomar
decisiones positivas en cualquier circunstancia en la que nos encontremos.
Tenemos mucho más poder del que pensamos.
Y mucho más control sobre nuestra vida del que comprendemos.
Decir que la gente que ha triunfado
ha tenido “suerte” es la manera más
fácil de escaquearse pero no levantarte del sillón
y hacer algo valioso con tu propia vida.
No nos damos cuenta de que a menudo
lo que buscamos está justamente donde estamos.
Solo tenemos que mirar con un poco más de profundidad.
Mi objetivo es motivarte.
A lo mejor lo único que necesitas es asumir lo genial que eres.
El liderazgo consiste en mantener una fe inquebrantable en tu punto de vista
y una confianza inamovible en tu poder para provocar cambios positivos.
Los títulos y los cargos otorgan poder.
El problema es que el poder que confieren desaparece con el cargo.
El poder que da ser director general, por ejemplo,
solo dura mientras la persona tenga el cargo de director general.
Si se elimina el cargo, desaparece también el poder que llevaba asociado.
Pero hay un poder muchos más profundo que el de los cargos y es el poder natural
de liderazgo que todos poseemos por el simple hecho de ser humanos.
Porque es un poder que pase lo que pase, jamás podrán arrebatarnos.
Es un poder auténtico que no depende de condiciones externos.
Es el verdadero poder. Y ese, es el mejor poder.
Los clientes y la gente que te rodea quieren valores nuevos
y nuevas propuestas, no un reciclaje de cosas viajes.
La innovación parece algo muy complicado, pero en realidad se trata
de dejar siempre todo lo que toques mejor de cómo lo encontraste.
La mejor manera de definir la innovación y la creatividad es decir
que consisten en hacer que hoy sea mejor que ayer.
La posibilidad de que tu presente sea mejor
que tu pasado depende de tu manera de pensar.
Tienes que ser tan bueno que la gente no pueda ignorarte.
Si a la gente con la que trabajas y la gente a la que sirves,
solo les caes bien,
probablemente no durarás mucho en esta época de intensa competitividad.
Lo que hace falta es que la gente te quiera.
Te adore.
Bese el suelo que pisas por la excelencia de lo que haces.
Y la única que te llevará hasta ese punto es la maestría.
Los líderes hacen realidad la tarea que tienen delante pase lo que pase.
PUMM: Es una persona que se compromete a ser la Primera,
la Única, la Más y la Mejor.
MDM: El Mejor del Mundo.
La gente no vive y trabaja de manera mediocre porque sea mediocre.
Se comportan así porque han olvidado quiénes son realmente.
Y como se ven de esa manera, se comportan consecuentemente.
Varios estudios han confirmado que para alcanzar la maestría
en cualquier área hace falta invertir una diez mil horas.
Piensa en cualquier atleta profesional.
Ha pasado las mejores horas de los mejores años de su vida
haciendo los sacrificios que exige ser un MDM.
Se levanta temprano, entrena constantemente, practica con tesón.
Mientras otros veían la televisión, él veía vídeos para aprender.
Mientras otros comían pizza, él comía ensalada.
Mientras otros estaban calentitos en su cama,
él estaba fuera corriendo a pesar del frío.
Le impulsaba la oportunidad de llegar a ser grande.
Las ideas no valen nada a menos que las actives
con acciones centradas y persistentes.
Empieza haciendo lo que haga falta para llevar tu trabajo
y tu vida donde tu sabes que pueden llegar.
Palabras del doctor Seuss: Sé quien eres y di lo que sientes,
porque a los que esto les molesta,
no importan, y los que importan, eso no les molesta.
Y eso es justamente la autenticidad.
Mantente firme y no dejes que te hundan.
Porque el liderazgo consiste también en creer en ti
mismo cuando nadie cree en ti.
Al interpretar las circunstancias de manera positiva y útil,
estaría pulsando el interruptor para pasar de víctima a líder.
Al transformar algo que yo consideraba malo
en un acto que ahora podía considerar bueno,
aceleraría mi éxito y activaría mi líder interior.
Para bajar por las pendientes más peliagudas tienes que hacer
justo lo que te parece que deberías evitar.
Inclinarte hacia la pendiente que tienes delante
en lugar de intentar echarte hacia atrás.
Tienes que acercarte más a lo que más temes en vez de apartarte.
Cuando te relajas y asumes el miedo que provoca no conocer todas las respuestas
y no saber exactamente hacia dónde vas,
empiezan a pasar cosas alucinantes.
Si te acercas con constancia a aquello que temes y vences tu natural resistencia,
te sentirás mucho más seguro en lo que hagas.
Y también te sentirás mucho más fuerte y capacitado.
Si eres valiente y aprovechas las oportunidades por mucho miedo que te den,
ese miedo se convertirá en impulso y te hará ver la magnitud de tu fuerza.
Aquello a lo que te resistes perdurará,
pero aquello a lo que te enfrentas empezará a trascender.
Las compañías más rápidas entienden que las épocas
de turbulencias son verdaderos regalos,
momentos para adentrarse de tal manera a sus competidores
que ya no podrán alcanzarlos jamás.
Recibe el cambio con los brazos abiertos.
Da la bienvenida al peligro.
Cuanto más tiempo pases fuera de tu zona de seguridad, más se ampliará esta zona.
Séneca lo dijo muy bien:
No es que nos acobardemos porque las cosas sean difíciles,
es que las cosas son difíciles porque nos acobardamos.
Cada vez que intentes algo nuevo, te resultará raro.
La mayoría te dirá que eso es porque estás cometiendo algún error.
La mentalidad de la masa dirá que si algo te resulta incómodo
debes volver a lo que te parecía natural.
Pero lo que yo quiero que recuerdes es que cada vez que corras
hacia el cambio y el crecimiento, te sentirás raro.
Y esa es una buena señal porque significa
que estás dejando tu zona de seguridad.
Se están creando nuevos patrones de pensamiento y de conducta.
Se están instalando nuevas formas de conocimiento.
Tus fronteras personales se están expandiendo.
Es algo perfecto, aunque parezca raro.
Los tiempos difíciles solo parecen difíciles.
En realidad nos están haciendo un gran servicio.
Nos conectan con nuestro potencial dormido.
No se puede lograr un gran avance
sin antes pasar por un período de crisis.
Haz todos los días aquello que te asusta,
y transformarás tu miedo en fuerza.
Lánzate a por tus mejores oportunidades.
Y cada vez que lo hagas, alimentarás tu líder interior.
Y pronto te encontrarás en un estado en el que todo es posible.
Aunque estar en la cima de la montaña,
al borde del precipicio, es aterrador,
en realidad hoy en día es el lugar más seguro
donde puede estar cualquiera que trabaje
en el mundo de los negocios.
En la cima no es fácil aceptar el cambio si te sientes desequilibrado,
no es fácil abandonar tu manera de hacer las cosas.
Pero ese es el único lugar donde están los líderes.
Es también un lugar de intensa libertad.
El miedo no te lleva a ninguna parte.
La gente afortunada se ha creado su propia suerte.
El cambio profundo es una especie de purificación.
Es posible que destroce los cimientos
sobre los que se alza tu manera de pensar y de actuar,
pero tal vez esos viejos cimientos
tenían que desmoronarse y dejar sitio a unos mejores.
El cambio siempre es confuso mientras ocurre.
Puede parecer que nada funciona, que no se avanza.
Para dominar el cambio lo más importante
es ser constante y tener paciencia.
La actitud de los mejores líderes es muy diferente.
Recuerdan a su interlocutor sus virtudes.
Inspiran a los demás para que sean mejores.
Los buenos líderes utilizan palabras positivas,
palabras de apoyo y de aliento que animan a los demás a actuar.
EL PODER DE LAS PALABRAS
Las palabras que pronuncias determinan tu estado de ánimo.
Si a una situación complicada la llamas “desastre”,
estás generando en ti mismo
una respuesta emocional muy distinta
de si calificases la situación de “interesante”
o “un trampolín para mejorar”.
El lenguaje que utilizamos nos afecta,
determina si responderemos a un contratiempo de manera optimista o apática.
Y ten en cuenta que tus palabras no son más
que tus pensamientos expresados en voz alta.
Tu lenguaje está íntimamente ligado a tus creencias.
Elige cada una de tus palabras.
Te sorprenderá comprobar hasta que punto,
refinando tu vocabulario de liderazgo,
mejorarán tus niveles de energía, tu ansia de excelencia,
el ritmo de innovación y todo tu comportamiento.
Las palabras que salgan de tu boca determinarán
también el lenguaje que utilizará,
la gente que te rodea, porque influirás
en los demás con tu ejemplo. Las palabras son virales.
Céntrate en lo mejor y olvídate del resto.
Centrarse, centrarse, centrarse. Como una obsesión.
Miguel ángel, el gran escultor tenía una técnica genial
para realizar sus obras maestras.
Primero veía en el bloque de mármol la versión perfecta
de la escultura que había imaginado,
y luego quitaba toda la piedra sobrante.
Si quieres ganar tienes que ayudar a los demás a que también ganen.
Que todo el mundo entienda lo excelente que puede llegar a ser.
Así que ahora parte de tu trabajo consiste
en desarrollar la grandeza de las personas
que ni siquiera han visto esa grandeza en sí mismas.
Solo los humildes mejoran, dijo el gran músico de jazz Wynton Marsalis.
Las cosas especiales nunca se hacen solas.
Y cuanto más alto sea el objetivo,
más necesitarás la ayuda de los compañeros para cumplir tu misión.
Cuanto más ambicioso sea el sueño,
más importante será el equipo.
Isaac Newton dijo: Si he visto más lejos
que los otros hombres es porque me he aupado a hombros de gigantes.
Todas las personas a las que conozcas,
independientemente de su apariencia o su cargo,
tienen un padre y una madre.
Todo el mundo tiene una historia que vale la pena oír.
Y todo el mundo conoce alguna lección que vale la pena aprender.
Si de verdad quieres ganar en los negocios,
conviértete en un verdadero centro que irradie energía positiva,
excelencia y bondad a todas las personas a las que tengas la suerte de ayudar.
Se esteta. Ama la belleza.
BRILLA
Los primero cuarenta días serán los más difíciles.
Porque durante ese período inicial de transición
te hallarás en el proceso de crear nuevos hábitos.
Estarás abandonando la manera cómoda y conocida
en que hacías las cosas, estarás dejando atrás
comportamientos que ya no te sirven para alcanzar la maestría personal.
Durante esos primeros cuarenta días,
establecerás nuevos patrones y,
literalmente, cambiarás las conexiones de tu cerebro
mientras recalibras tus controles internos.
De manera que es natural pensar que algo no va bien, pero ese no es el caso.
Lo único que pasa es que estás cambiando y creciendo.
En realidad, todo es perfecto.
Tus viejos hábitos de pensamiento y conducta deben desintegrarse
antes de poder integrar mejores formas de pensar y actuar.
Estamos hechos para pensar de manera brillante y ver con los ojos de la posibilidad,
no para pensar mal y ver con los ojos del miedo.
Tu forma de pensar crea tu realidad.
Tus pensamientos dirigen tus acciones.
Lo que nos impide crecer en el liderazgo
y en la vida no es la realidad externa,
sino nuestros patrones internos de pensamiento
y nuestro comportamiento ante esas condiciones.
Debemos deshacernos de nuestros programas defectuosos.
El verdadero liderazgo implica romper los límites de tu mente
para poder acceder a las más altas cumbres de tu espíritu.
Tienes que empezar a pensar como un campeón.
Tienes que asumir que eres totalmente
responsable de tus pensamientos, y eso significa que debes comprender
que tu mente no es lugar para pensamientos negativos.
Un solo pensamiento negativo es como un germen
en tu mente que atraerá a más gérmenes.
Y antes de que te des cuenta tendrás la mente infectada.
No verás con claridad, no pensarás con claridad.
Empezarás a ver todo lo malo y no lo bueno.
La infección te hará buscar problemas en lugar de ofrecer soluciones.
Las grandes figuras, manejan a la perfección su pensamiento,
se centran sólo en la victoria,
no prestan atención a la amenaza de la adversidad.
Recuerda sobre todo que cuando permites
que un pensamiento negativo entre en tu mente,
das comienzo al proceso de atraer a ella otros pensamientos negativos.
Gandhi lo dijo muy bien:
“No permitiré que nadie camine por mi mente con los pies sucios”.
Así que cada vez que tu mente te lleve a pensamientos negativos,
guíala suavemente hacia pensamientos que reforzarán
tu compromiso a ejercer el liderazgo
y actuar de forma excelente.
Cada vez que tu mente se centre en las dificultades,
entrénala para que se concentre solo en las oportunidades.
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