El poder de tu mente subconsciente

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El poder de tu mente subconsciente

Una forma estupenda de empezar

a conocer las dos funciones de tu mente

es verla como un jardín.

Tú eres el jardinero.

Estás plantando semillas de pensamiento

en tu mente subconsciente todo el día.

La mayoría del tiempo no te das

siquiera cuenta de que lo estás haciendo,

porque las semillas se basan

en tus pensamientos habituales.

Según siembres en tu mente subconsciente,

así cosecharás en tu cuerpo y en tu entorno.

Continúa plantando esas maravillosas semillas

de pensamiento en el jardín de tu mente,

y tendrás una cosecha gloriosa.

 

 

No es posible exagerar sobre

el poder de la imaginación y la fe ciega.

Un maravilloso ejemplo de esto

es el caso de un familiar mío de Perth,

en Australia occidental, que sufría tuberculosis.

Sus pulmones estaban gravemente enfermos.

Su hijo decidió ayudar a su padre a curarse a sí mismo.

Fue a casa de su padre y le dijo que recientemente

había conocido a un monje que tenía extraños poderes.

 

Usted puede sanar su vida

 

Este monje acababa de regresar de una larga estancia

en uno de los santuarios donde se realizaban

las curaciones más célebres de Europa.

Allí se había hecho con un pequeño fragmento

de la verdadera cruz donde Jesús fue crucificado,

engastado en un anillo que databa de la Edad Media.

A lo largo de los siglos incontables enfermos

habían sanado tras tocar el anillo.

Cuando el hijo escuchó esto, le habló

al monje de la enfermedad de su padre

y le suplicó que le prestara el anillo.

El monje accedió, y el hijo le dio un donativo

voluntario equivalente a 500 dólares.

Cuando el hijo enseñó el anillo a su padre,

este prácticamente se lo quitó de las manos:

se acercó el anillo al pecho,

rezó en voz baja y se quedó dormido.

 

Por la mañana estaba curado.

Todas las pruebas clínicas dieron negativo.

Curaciones así ocurren con mucha frecuencia.

Lo más significativo de esta

es que la increíble historia del hijo

era pura invención.

De hecho, había cogido un trozo de madera corriente

que se había encontrado en la acera,

lo había llevado al joyero

y lo había hecho engastar en un

anillo de oro de diseño antiguo.

Después se lo dio a su padre.

Tú sabes que, por supuesto,

no fue el trozo de madera lo que curó al padre.

No; fue su imaginación excitada al máximo,

además de la confianza en una curación total.

La imaginación se unió a la fe o sentimiento,

y la unión de los dos produjo una curación

mediante el poder de su mente subconsciente.

El padre nunca conoció el truco del que había sido víctima.

Si lo hubiera hecho,

podría haber tenido una recaída.

En lugar de eso, su tuberculosis nunca regresó.

Se curó completamente y murió quince años después,

por otras causas, a la edad de ochenta y nueve años.

 

Usa la imaginación,

no la fuerza de voluntad

Conseguir la ayuda de los poderes

de tu mente subconsciente

no es como luchar contra un obstáculo.

Trabajar más duro no produce mejores resultados.

No uses la fuerza de voluntad.

En lugar de eso, visualiza el fin

y el estado de libertad que produce.

Notarás que tu intelecto intenta entrometerse,

intentando encontrar formas de resolver el problema

e imponer esas formas a tu subconsciente.

Resístete a ello.

Deja de lado la capacidad de

resolver problemas de tu intelecto,

Persiste en el mantenimiento de una

fe sencilla, infantil y milagrosa.

Imagínate a ti mismo sin la enfermedad o problema.

Imagina la satisfacción emocional de la libertad que buscas.

Despréndete de todo lo que sobre en ese proceso.

La forma más sencilla es la mejor.

 

La pobreza es una enfermedad mental

No hay ninguna virtud en la pobreza.

Es una enfermedad igual que otra enfermedad mental.

Si estuvieras físicamente enfermo,

te darías cuenta de que algo no iba bien.

Buscarías ayuda e intentarías

curar la enfermedad de inmediato.

Del mismo modo,

si no hay suficiente dinero circulando

constantemente en tu vida,

hay algo que va radicalmente mal.

El impulso del principio de la vida

de tu interior se dirige al crecimiento,

la expansión y la vida abundante.

No estás en este mundo para vivir en una pocilga,

vestirte con harapos y pasar hambre.

Deberías ser feliz, próspero y tener éxito.

 

Despedido por ser demasiado viejo

No has perdido tu trabajo.

La empresa ha perdido tus servicios.

 

Necesitamos a nuestros mayores

Marco Porcio Catón, el patriota romano,

aprendió griego a los ochenta años.

El filósofo griego Sócrates

aprendió a tocar instrumentos musicales

cuando tenía ochenta años.

A los ochenta, Cios Simonides

ganó el premio de poesía,

John von Goethe terminó

Fausto y Leopold von Ranke

comenzó su Historia del mundo,

que terminó a los noventa y dos.

Lord Alfred Tennyson

escribió un magnífico poema,

“Crossing the bar”, a los ochenta y tres años.

Isaac Newton seguía trabajando

duro con casi ochenta y cinco años.

 

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