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LA BRÚJULA INTERIOR/ AUTOR: ALEX ROVIRA CELMA /EDITORIAL EMPRESA ACTIVA
Las mejores cosas de la vida no pueden lograrse por la fuerza:
Puedes obligar a comer, pero no puedes obligar a sentir hambre.
Puedes obligar a alguien a acostarse, pero no puedes obligarle a dormir.
Puedes obligar a que te oigan, pero no puedes obligar a que te escuchen.
Puedes obligar a aplaudir, pero no puedes obligar a que se emocionen y entusiasmen.
Puedes obligar a que te besen, pero no puedes obligar a que te deseen.
Puedes obligar a que fuercen un gesto de sonrisa, pero no puedes obligar a reír.
Puedes obligar a que te elogien, pero no puedes obligar a despertar admiración.
Puedes obligar a que te cuenten un secreto, pero no puedes obligar a inspirar confianza.
Puedes obligar a que te sirvan, pero no puedes obligar a que te amen.
Sentir hambre, dormir, escuchar, emocionarnos, entusiasmarnos, desear, reír,
sentir admiración, sentir confianza, amar, son acciones que no admiten la fuerza, la obligación.
Son acciones maravillosamente inconscientes.




Lo que vemos es lo que vemos, no lo que es. En la percepción juegan sobre todo nuestros sentidos
y el patrón sicológico y cultural en el que hemos sido formados.
Lo que para algunos es un “reto” para otros es una dificultad insuperable.
Lo que la gente llama “aglomeración” en un tren, se convierte en “ambiente” en una discoteca.

No hace mucho leí un texto que me impresionó, Thorwald Dethlefsen y Rudiger Dahlke,
en el libro titulado “Las etapas críticas de la vida”, recreaba el diario de un niño de dos años:




Jueves, 8.10: He tirado colonia en la alfombra. Huele bien. Mamá enfadada, la colonia está prohibida.
8.45: He tirado el mechero en el café. Me han pegado.
9.00: En el cuarto de trabajo de papá. Me han echado. Cuarto de trabajo también prohibido.
9.30: He quitado la llave del armario. Jugado con ella. Mamá no sabía dónde estaba. Yo tampoco. Mamá me ha gritado.
10.00: He encontrado un lápiz rojo. Pintado en la alfombra. Prohibido.
10.20: He cogido la aguja de hacer punto y la he doblado. He clavado otra en el sofá. Las agujas están prohibidas.
11.00: Tenía que tomar leche. ¡Pero quería agua! Me he puesto a llorar. Me han pegado.
11.30: Roto un cigarrillo. Había tabaco dentro. No sabe bien.
11.45: He seguido a un ciempiés hasta debajo de la valla. He encontrado cochinillas. Interesante, pero prohibido.
12.15: He comido caca. Sabor peculiar, pero prohibido.
12,30: He escupido la ensalada. Incomible. Pero escupir está prohibido.
13.15: La siesta. No he dormido. Me he levantado y me he sentado en la colcha. Helado. Helarse está prohibido.
14.00: He reflexionado. Constato que todo está prohibido ¿Para qué viene uno al mundo?
Según explica el doctor Lair Ribeiro, científicos estadounidenses llevaron a cabo un estudio
con una serie de niños para saber qué oían exactamente al cabo de un día.
Y descubrieron que un niño desde que nace hasta los 8 años de edad, oye la palabra “no” un promedio de 35 veces al día.

Creo que nadie ha definido tan brillantemente lo que es ser persona como Virginia Satir:
1- Concederme el permiso de estar y de ser quien soy,en lugar de creer que debo esperar
que otro determine dónde debería estar yo o cómo debería ser.
2- Concederme el permiso de sentir lo que siento, en vez de sentir lo que otros sentirían en mi lugar.
3- Concederme el permiso de pensar lo que pienso y también el derecho de decirlo, si quiero, o de callármelo,
si es que así me conviene.
4- Concederme el permiso de correr los riesgos que yo decida correr,
con la única condición de aceptar pagar yo los precios de esos riesgos.
5- Concederme el permiso de buscar lo que yo creo que necesito del mundo,
en lugar de esperar a que alguien más me dé el permiso para obtenerlo.




El hecho es que Edison realizó más de mil intentos antes de lograr su primera bombilla eléctrica.
Cuando alguien le preguntó cómo era capaz de perseverar en el intento
tras tantos fracasos su respuesta fue firme, irónica y contundente:
“Perdone que le corrija. No he fracasado ni una sola vez. De hecho,
ahora conozco mil maneras diferentes de no hacer una bombilla.”
Muy pocos nacen siendo genios…Detrás de la genialidad hay una creatividad
que muchas veces procede de la perseverancia,
paciencia y especialización que escasos humanos son capaces de alcanzar.
Picasso lo dejó muy claro: No sé en qué momento llega la inspiración y la creatividad.
Lo que sé es que hago todo lo posible para que, cuando lleguen, me encuentren trabajando.







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